jueves, 27 de noviembre de 2008

RICA, JOVEN Y GUAPA SE MUERE DE HAMBRE EN ESPAÑA


No les falta alimento pero le han declarado la guerra a la comida. Padecen alguno de los llamados Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) y arriesgan su vida por conseguir lo que consideran la figura ideal. Aunque cada vez son más jóvenes, comparten enfermedad con más de un adulto. En ocasiones, ni para unos ni para otros los años de lucha son suficientes. El 6% muere sin haberle ganado la batalla a un TCA.

El Instituto de Trastornos Alimentarios arroja datos escalofriantes. Seis de cada 1.000 españoles padecen anorexia nerviosa, dos de cada 100, bulimia y 3 de cada 100, algún trastorno alimentario sin especificar que acabará desarrollándose en un síndrome completo. En España 235.000 jóvenes padecen un TCA y el 20% de los adolescentes está en riesgo. De los afectados, el 44% evoluciona favorablemente, el 27% va a peor, el 24% tiende a la cronicidad y el 6% muere.

Esta enfermedad que no entiende de estatus, de sexos, ni de edades, afecta mayoritariamente a las mujeres, aunque cada vez hay más hombres: uno por cada diez. La mitad de todos ellos, tratados a tiempo, consigue salir de la enfermedad. De la otra mitad, los que no mueren quedan con secuelas de por vida. La psicóloga de la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria del Hospital La Fe de Valencia Gloria Cava Lázaro ha explicado a El Confidencial todos los pormenores de la enfermedad.

La experta afirma que “las secuelas que pueden quedar son psíquicas, físicas y conductuales. Lo mismo que ocurre cuando enferman: tienen un peso que no es el suficiente, pueden tener descalcificación, problemas a nivel de pérdida de musculatura, y a nivel psicológico siguen muy obsesionadas con su dieta, por tomar determinados alimentos, que también les repercute en el aspecto físico... A nivel social les puede causar malestar aunque no se aíslen por completo”.

En edad fértil, pero sin menstruación ni deseo sexual

Cava Lázaro explica que “un criterio diagnóstico del trastorno es que la regla desaparece al menos tres ciclos seguidos. El organismo reacciona protegiéndose cuando no tiene los recursos suficientes. Cuando una chica está con un bajo peso no se puede permitir perder sangre. Para que las hormonas femeninas se reproduzcan necesitan un mínimo de grasas. Una de las consecuencias es que pierden deseo sexual a nivel biológico. Pierden impulso de erotismo. Además, una persona que no acepta su cuerpo, no quiere verse ni se valora tampoco quieren que la miren ni la toquen”.

Aunque la enfermedad se da comúnmente entre adolescentes, hay casos en los que los adultos son los enfermos. “El grueso está en la adolescencia, que se ha adelantado. Las chicas cada vez corren más en ese sentido y la enfermedad también va en función de eso. La mayoría aparece en la adolescencia, entre 13 y 18 años es donde más casos se dan pero puede aparecer a edades más avanzadas: las que comienzan a los 20 años o incluso a los 40, aunque estos casos son más raros”, argumenta.


“Las que mueren, llevan años padeciendo la enfermedad. Tenemos pacientes que llevan 15 años arrastrando la enfermedad. Aun con tratamiento mueren, porque es una paciente muy complicada. Tienen fobia al peso y a la comida. Tras tantos años con la enfermedad, ésta se convierte en una forma de vida de la que es difícil salir. Para ellas tiene unas ganancias aunque sean negativas. Ellas se construyen una coraza que piensan que les está protegiendo. El tratamiento busca que se desprendan de esa coraza y estén sanas física y psicológicamente”, explica.


“El tratamiento combina la psicología con la psiquiatría. Tienen síntomas muy duros a nivel emocional: están depresivas, tristes, irritables y también se necesita medicación. El abordaje tiene que ser multidisciplinar. No hay medicación específica pero tienen ansiedad, están depresivas...”.

La enfermedad de la autodestrucción

La mujer está más presionada por la belleza y por la imagen pero también se dan casos de hombres que están entrando en ese mercado. Por cada diez mujeres enfermas hay un hombre que padece trastorno alimentario, pero su prototipo es más atlético y musculado a diferencia de lo que vemos en las pasarelas femeninas: niñas esqueléticas. Varones haciendo pasarela con extrema delgadez no se ve tanto. Acaban autodestruyéndose pero lo que en principio quieren es verse mejor. La autodestrucción es la consecuencia final, no el motivo que les hace caer en la enfermedad. Se ponen a dieta pensando que les va a beneficiar pero pierden el equilibrio”.

“La anorexia es más fácil de detectar porque en general hay una bajada brusca de peso y los medios han ayudado a que se conozca más la enfermedad y se detecte antes. Hace 15 años era más difícil de detectar. Se les diagnosticaba de diez o doce cosas antes de llegar al diagnóstico de trastorno alimentario. Hoy los trastornos alimentarios se detectan rápidamente. La bulimia es más fácil de esconder porque suelen mantener un peso más o menos adecuado y se tarda más años en tratar porque se disimula más. Las pacientes no piden ayuda sino que lo ocultan durante 5 o 6 años”.


Los TCA no son nuevos. “La enfermedad se conoce desde la Edad Media, cuando se llamaba la ‘Santa Anorexia’. El que comía era el rico y aquello era la belleza y quienes pretendían cultivar otros valores como la castidad y que las personas valorasen el sacrificio escogían el ayuno y lo consideraban como santidad y purificación, pero como enfermedad no sabían que existía. Si era físico o psíquico... En los años 70 se establecieron los criterios de los trastornos alimentarios donde influyen factores físicos, psicológicos y sociales” explica la psicóloga.

Chicas perfectas que odian su reflejo


Gloria Cava Lázaro corrobora que las enfermas “cuando se miran en el espejo se ven gordas aunque estén delgadísimas porque el cerebro necesita glucosa para funcionar y la ansiedad, el miedo y el desprecio por su cuerpo provoca que el cerebro les juegue malas pasadas creando estas distorsiones. Aunque se les demuestre a nivel racional que no es así, ellas se sienten así. En la población de riesgo de la anorexia hay un 1% de casos de anorexia, un 3% o 5% en bulimia y que no cumpla todos los criterios diagnósticos, un 14 o 15%”.


Basándose en su experiencia, “la mitad de las enfermas que se curan puede llevar una vida totalmente normal ya que desaparece el trastorno. Se tiene que prevenir y tratar cuando aparece porque puede haber curación. Cuanto más precoz sea la detección más fácil es de curar. En el hospital hemos tenido pacientes muy crónicas de muchos años, muy rebeldes, que han recuperado su vida familiar y su trabajo y que están perfectas”.


“Las chicas que acaban padeciendo un trastorno alimentario son chicas normales, sobre todo perfectas y es esa perfección la que les juega una mala pasada. La mayoría de las anoréxicas suelen ser chicas que hasta ese momento no han dado ningún problema. Y no es porque sean feas o tengan obesidad. Son muy raros los casos de que ocurra cuando tienen un ligero sobrepeso u obesidad que caen en la enfermedad, lo normal es que sean chicas normales”, explica. “Los cambios físicos, psíquicos y hormonales de la adolescencia pueden desencadenar la enfermedad. Son épocas duras para ellos porque no quieren aceptar el cuerpo de adulto”.


Quieren delgadez extrema como las modelos y un pecho bonito como los iconos sexuales

La influencia de los medios de comunicación y del mundo de la moda deja mella en las enfermas. Según la psicóloga, “los estereotipos tienen tal influencia que muchas quieren estar esqueléticas pero con pecho. Muchas nos piden operaciones. Es una aberración. Muchas llegan operadas de pecho. Nosotros hemos derivado muy pocas veces a las pacientes a la cirugía estética pero muchas lo piden. Cuando era necesario y creíamos que les iba a hacer un bien”.

“Los medios de comunicación y la industria que vive de esto mueve mucho dinero y las cirugías de pecho también mueve mucho dinero. Gracias a los medios de comunicación la enfermedad se conoce y se detecta y es posible tratarlo a tiempo pero la venta del estereotipo de delgadez hace mucho daño. Por ejemplo, los anuncios engañosos de cremas adelgazantes con modelos que no necesitan adelgazar o los que ponen a modelos delgadas diciendo que come salvado durante 15 días. Son conductas totalmente insanas. La publicidad debería ser verídica y realista y colocar a chicas que realmente necesiten adelgazar, no las que están en su peso, delgadas o con extrema delgadez”.

“Coco Channel decía que todo lo que es moda, pasa de moda. Esperemos que con esto ocurra lo mismo. Que tengamos unos valores más sanos y satisfactorios. Que se busque la belleza pero no la obsesión. Que se lleve una delgadez, pero saludable, porque la obesidad tampoco es sana. Todo tiene sus límites”, finaliza la experta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada