viernes, 17 de mayo de 2013

Tiene 29 años, pesa unos 30 kilos y busca recuperarse en San Rafael

La mujer es de Rivadavia y sufre anorexia nerviosa. Quedó internada en el centro ALDA, ubicado en el hospital Schestakow. Allí intentan primero estabilizarla clínicamente antes de que empiece un tratamiento para superar su enfermedad.

La semana pasada llegó a San Rafael una mujer de 29 años oriunda de Rivadavia que sufre anorexia nerviosa, mide 1.62 y pesa poco más de 30 kilos. Allí quedó internada en el centro de la Asociación civil de Lucha contra los Desórdenes Alimentarios (ALDA), ubicado en las instalaciones del hospital Teodoro Schestakow de ese departamento, donde le realizan los estudios correspondientes y se la intenta recuperar clínicamente antes de comenzar su tratamiento psicológico.

Casos como el de Silvina vuelven a poner sobre el tapete este tipo de problemáticas que pese a ser cada vez más frecuentes en el país y el mundo son pocas las chicas que reconocen que deben hacer un tratamiento adecuado para superar sus trastornos de alimentación.

Silvina estuvo internada ocho meses en el hospital El Carmen, desde donde fue derivada al centro que ALDA tiene en Guaymallén. En ese sitio decidieron trasladarla a San Rafael para que el equipo de Salud Mental del lugar la pudiera seguir de cerca.

“Está muy débil y se tiene que trasladar en silla de ruedas. Nuestra mayor preocupación ahora es estabilizarla clínicamente e ir descartando otros problemas que se le han presentado debido a su anorexia nerviosa”, indicó a Los Andes una de las profesionales que trabaja en el equipo de ALDA, quien prefirió reservar su nombre.

Pese a que Silvina hacia tiempo que presentaba algunos síntomas de trastornos alimentarios fue la ruptura con su pareja la que terminó de sacar a la luz su enfermedad. "No quería comer, no tenía ánimo para nada, me estaba dejando vencer. Pasaban días sin probar un solo bocado. Ahora espero que pueda recuperarme", señaló la mujer en diálogo con el diario San Rafael.

Desde ALDA indicaron que la idea es concentrarse en que su estado de salud no se siga deteriorando. Luego llegarán las otras etapas necesarias de tratamiento para que empiece a recuperar el patrón alimentario normal, su autoestima, valores y vaya saliendo de su cuadro depresivo. 

“ALDA es un espacio multidisciplinario, donde se trabaja con la familia de la persona, médicos clínicos, nutricionistas, profesores, coordinadores, entre otras personas, para encarar por medio de diferentes actividades la problemática de la paciente. La anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa, la bulimarexia y otros desórdenes de la alimentación, como el atracón, son enfermedades muy manipuladoras, entonces se va siguiendo a las chicas de cerca para que vayan recuperando o bajando su peso, dependiendo el caso, sin necesidad de hacer dieta ni comer productos Light. Se trata de un proceso que dura al menos tres años”, aclaró la profesional de la clínica, donde el 24 de noviembre se hará una fiesta para festejar el alta de 7 jóvenes.

La profesional destacó que si bien la anorexia siempre toma estado público porque las transformaciones físicas son más notorias, también es importante prestarle atención a la bulimia, porque sus síntomas son más silenciosos, ya que no todas las personas con esta enfermedad vomitan como suele creerse. 

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